Déjame leerte el CORAZÓN por un momento
Eres esa persona que todo el mundo admira, que da consejos sabios, que sostiene a los demás, que parece tener claridad. Pero cuando estás a solas, sientes que algo está roto, que te falta algo, aunque por fuera todo parezca estar bien.
Llevas tiempo buscando a Dios, pero no lo sientes cerca. Tienes fe, pero no presencia. Lees libros, haces cursos, haces "lo correcto", pero en lo profundo, estás desconectado. Como si tu alma estuviera en pausa.
A veces te sientes fuerte, enfocado, lleno de visión... y al día siguiente estás drenado, perdido, cuestionando todo. Sabes que hay una voz dentro de ti que quiere gritar, liderar, expandirse... pero algo la apaga. Y no entiendes por qué.
Tienes un llamado espiritual, pero no sabes cómo integrarla con tu día a día, con tu negocio, con tus relaciones. Y eso te frustra. Porque mientras tú te cuestionas todo, hay gente allá afuera, creciendo sin propósito... y tú, que sí tienes uno, estás estancado.